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Murió el genocida Santiago Omar Riveros, responsable del Área 400

Tenía 100 años, y 13 sentencias en su contra por delitos de lesa humanidad. Como comandante de los Institutos de Formación del Ejército tuvo a su cargo el Área 400, la zona de acción militar que abarcaba a Campana, Zárate y Escobar. Fue parte del grupo de ''los duros'', junto a Ramón Genaro Díaz Bessone, Luciano Benjamín Menéndez y Guillermo Suárez Mason, quienes se enfrentaron ferozmente a ''los blandos'', el ala ''dialoguista'' entre los que estaban Jorge Rafael Videla, Roberto Viola, Leopoldo Fortunato Galtieri y Albano Harguindeguy. Fue autor de la frase “Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los comandos superiores”, que sirvió para comprobar la ejecución de un plan criminal sistemático.

El genocida Santiago Omar Riveros. El ''Amo y señor de Campo de Mayo'' murió ayer a los 100 años.

Este sábado, en el Día de la Patria, murió Santiago Omar Riveros, uno de los mayores símbolos de la última dictadura militar en Argentina. Tenía 100 años, y estaba en su casa cumpliendo prisión domiciliaria, con 13 condenas por delitos de lesa humanidad pesando sobre sus espaldas.


Riveros fue designado comandante de los Institutos de Formación del Ejército el 3 de septiembre de 1975, función que desempeñó hasta febrero de 1979. Por este rol, quedó a cargo de la Zona de Defensa 4, que comprendía varios partidos de la zona norte del conurbano bonaerense, y que fue subdividida en áreas. Una de ellas, la que incluyó a Zárate, Escobar, y nuestra ciudad, fue él Área 400. También tuvo bajo su comando a Campo de Mayo, la guarnición militar ubicada en San Miguel que tenía en su interior al menos cuatro Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio (C.C.D.): “El Campito”, “Las Casitas”, el “Hospital Militar” y la “Prisión de Encausados”. En diciembre de 1976, Riveros fue ascendido a general de división.


En agosto de 2009, Riveros fue declarado culpable por el asesinato de Floreal Avellaneda, un joven militante de apenas 15 años, miembro de la Juventud Comunista, secuestrado y torturado en la comisaría de Villa Martelli y luego en Campo de Mayo en abril de 1976.

Entre los militares de alto rango, Riveros estuvo entre ''los duros'', el grupo integrado principalmente por los Comandantes de los Cuerpos del Ejército, involucrados activamente en la represión, a quienes llamaron ''Señores de la Guerra''. Este grupo buscaba profundizar la violencia, perpetuar la participación militar en el gobierno, y no tenía ninguna intención de dialogar con ''la partidocracia''. Entre ellos se encontraba Riveros, Ramón Genaro Díaz Bessone, Luciano Benjamín Menéndez y Guillermo Suárez Mason. Se oponían a ''los blandos'', los más ''dialoguistas'' y ''democráticos'' (por más increíble que suene este calificativo), como Jorge Rafael Videla, Roberto Eduardo Viola, Leopoldo Fortunato Galtieri, y Albano Harguindeguy, que simpatizaban con la política económica de corte liberal del ministro José Alfredo Martínez de Hoz. Este segundo grupo pensaba, a grandes rasgos, que la dictadura tenía fecha de vencimiento, y que una vez alcanzadas ciertas metas -derrota de la subversión, saneamiento de la economía, reconfiguración de los partidos políticos, disciplinamiento de los sindicatos, etc- debería allanarse el camino hacia una transición democrática. En palabras de Videla, ir hacia una ''convergencia cívico militar''.


Una vez finalizada la dictadura, Riveros fue condenado en 1985 por delitos de lesa humanidad. Pero en 1989 fue beneficiado por un indulto del presidente Carlos Menem.

En 2006, la Justicia entendió que el indulto aplicado sobre Riveros era inconstitucional, y así lo terminó declarando en 2007.


En agosto de 2009, Riveros fue declarado culpable por el asesinato de Floreal Avellaneda, un joven militante de apenas 15 años, miembro de la Juventud Comunista, secuestrado y torturado en la comisaría de Villa Martelli y luego en Campo de Mayo en abril de 1976. El cuerpo de Avellaneda fue encontrado atado de pies y manos -con signos inequívocos de tortura y de empalamiento-, en las costas de Uruguay. Riveros fue condenado a perpetuidad, y cinco subordinados suyos recibieron penas de entre 8 y 25 años.


En julio del 2012, Riveros recibió una nueva condena -compartida con Videla y Bignone-, esta vez de 20 años, por robo de bebés.


En 2018 fue sentenciado por los crímenes en la fábrica Ford, en una causa que tuvo en el banquillo a la cúpula de la empresa.


En 2022 recibió otra condena por delitos de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo.


En 2023 sumó su condena perpetua número 13, por la muerte de Mario Hernández, abogado cofundador de Abogados Peronistas y La Gremial de Abogados, a quien secuestraron cuando llegaba a su casa en San Isidro. Hernández fue llevado al ''Campito'', y su vida terminó en uno de los ''vuelos de la muerte''. Su cuerpo fue tirado al mar, y no fue hace mucho tiempo lograron encontrar sus restos en una tumba sin identificar del cementerio de Ensenada.


Riveros fue el primer militar en explicar, a través de un documento, su papel durante la dictadura. Una de las frases más fuertes que dejó, y que sirvió para confirmar la teoría de un plan sistemático criminal, fue “Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los comandos superiores”. El genocida también declaró que ''No ha habido desaparecidos, sino terroristas aniquilados en el marco de una guerra revolucionaria y por tanto irregular''.


Riveros, nacido el 4 de agosto de 1923 en Villa Dolores, Córdoba, murió el 25 de mayo -el Día de la Patria- de 2024​, a los 100 años de edad.

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